Suplementos Deportivos, ¿Buenos o malos? ¿Para cualquier persona o para deportistas de elite?

SUPLEMENTOS DEPORTIVOS, ¿BUENOS O MALOS? ¿PARA CUALQUIER PERSONA O PARA DEPORTISTAS DE ELITE?

El ejercicio físico regular y en especial la duración y/o intensidad del esfuerzo físico en cada sesión de entrenamiento, provocan cambios estructurales y funcionales en el cuerpo, que conducen a una adaptación más o menos “efectiva y sana” de acuerdo a la suficiencia y calidad de la ingesta dietética de la persona que lo practica. Esto es así tanto en el deportista recreacional, como en los profesionales del deporte y en el amplio espectro que se encuentra entre estos dos extremos.

Así llegamos a una primer conclusión que todos los profesionales de la salud consideramos verdadera: “La alimentación diaria” es tan importante y más que el propio entrenamiento y los periodos de descanso regenerativos.

Por otra parte, es inevitable que en algún momento los deportistas nos planteemos el uso de algún suplemento deportivo para mejorar u optimizar nuestro entrenamiento y rendimiento en pruebas físicas sean estas por competición o sencillamente por disfrute. Allí es cuando nos preguntamos ¿los suplementos nutricionales son buenos o malos?. Sobre esto es cierto que muchos médicos (no especialistas en medicina del deporte) son reacios a la ingesta de suplementos nutricionales y en parte esta postura se fundamenta en que aquellas sustancias químicas de uso medicamentoso como son los esteroides o anabólicos esteroideos se han “colado” en muchos entornos deportivos como los gimnasios y representan un grave riesgo para la salud a corto y largo plazo del deportista. Sin embargo, existe un consenso entre los profesionales de nutrición deportiva y medicina del deporte sobre la efectividad y seguridad de aquellos suplementos que se constituyen única y exclusivamente por nutrientes provienen de alimentos naturales. Es el caso de proteínas de alto valor biológico (extraídas del suero de la leche cuando se elabora el queso o de huevos o soja etc), hidratos de carbono en geles o bebidas y mesclados con minerales en formulaciones científicamente diseñadas para mejorar la energía del deportista, aminoácidos esenciales etc.

Por tanto, es aquí cuando llegamos a la segunda conclusión de post: es imprescindible el asesoramiento por parte de un profesional formado en nutrición del deporte o medicina del deporte. Así, no existirá riesgo alguno al momento de elegir un suplemento nutricional seguro y efectivo para mejorar la adaptación física de una persona al ejercicio.

A la cuestión de si este tipo de suplementos deberían ser usados sólo por atletas de elite, la respuesta es más de sentido común. La mayoría de los altetas de un nivel semi o profesional se ayudan de suplementos nutricionales bajo consejo profesional, puesto que las exigencias nutricionales de estos deportistas son muy altas para ser cubiertas por el número de comidas en el hábito normal. Por su parte los deportistas recreacionales, runners, ciclistas, triatletas etc. que no se dedican profesionalmente a estos deportes EN MUCHAS ocasiones, más de las que imaginamos, precisarían de suplementos nutricionales una vez ajustada su alimentación al deporte. Esto es así, por que estos deportistas tienen otra vida social, familiar y sobre todo laboral, que muchas veces les impide o dificulta comer en el momento adecuado, en la cantidad adecuada y en el número de veces adecuado. Aquí es donde debemos educar a los deportistas saludables y recreacionales para que no encuentren “normal” el quedar fatigado o con síntomas de debilidad, distres gastrointestinal, agujetas intensas etc durante incluso días después de un entrenamiento, “tirada larga” o competición de fin de semana.

Así, llegamos a la última conclusión de este post, que es que una suplementación nutricional cuando es bajo consejo profesional, es de calidad, oportuna, y muy posiblemente de gran ayuda para la adaptación y recuperación física del cuerpo del deportista de cualquier nivel competitivo.

Saludos a tod@s